19 de diciembre de 2016

Rectify: El viaje emocional.



Con el final de la cuarta temporada Rectify ha dicho adiós para siempre. Y lo ha hecho sin hacer mucho ruido en los medios, casi ninguno, aunque colándose sistemáticamente en el top 10 de los críticos norteamericanos como una de las mejores series del año. Y yo me atrevería a decir del lustro.

Spoilers sobre la serie.

Este año Daniel estaba desterrado en otro estado y no podía interactuar con los personajes protagonistas. Ha estado alejado durante los ocho capítulos que compone esta última tanda.

Lo interesante de esta, ha sido descubrir cómo el protagonista lidia con el estrés postraumático de haber vivido 19 años en el corredor de la muerte. Esta situación, más haber sido prácticamente repudiado por su familia, haber perdido su juventud, amigos y su capacidad de vivir un futuro es un cocktail explosivo que Rectify ha sabido llevar de una manera excelente.

¿Cómo va a ser mi futuro con un pasado como el que tengo?, ¿A qué puedo aspirar?, ¿Cuáles son mis esperanzas?

Muchos dicen que Rectify es lenta, que tiene un ritmo en el que se debe entrar, incluso yo lo he dicho. Difiero de mi opinión. Es la serie pasan muchas cosas. La implicación con un personaje protagonista que evoluciona lentamente no quiere decir que en una ficción no pasen cosas, que nos acerquemos de forma realista a un shock de esas magnitudes a mí me hace pensar que, al final, esta ficción ha sido capaz de dar en el clavo. No tenemos un final feliz, pero tenemos una esperanza, un rincón para poder pensar que la situación de Daniel mejorará, y un camino al que podrá sobreponerse.

Daniel es capaz de perdonar, de sentir amor y de mirar al futuro sin rencor. Y eso después de haber estado 19 años desahuciado es algo que merece la pena contar. Y Rectify lo ha contado tan bien…

Que no os engañen, Rectify no es lenta, es un cuento sobre reflexión.

27 de noviembre de 2016

Gilmore Girls: Las cuatro últimas palabras



Con el verano y el otoño las Gilmore nos dicen adiós, supongo que, para siempre, y cierran un circulo maravillo que empezó a forjarse hace dieciséis años. Un número mágico para esta serie, el dieciséis.

Spoilers sobre la serie en general y su final.

El verano comenzaba ligero, con muchos toques de humor y con el musical como fondo, como no podía ser de otra manera con un espectáculo en pueblo. Las apariciones estelares de Sutton Foster y las inseguridades de Lorelai que le hacen perder la calma y querer irse de Stars Hollows, porque es en el otoño donde realmente explota la trama, y nos da sus mejores momentos.

En otoño presenciamos la despedida de Logan y Rory, una importantísima, donde parece que Rory, en un ejercicio de sensatez, deja escapar al amor de su vida otra vez. Parece que nunca ha podido superar lo suyo con el hijo del magnate. A pesar de eso, se da cuenta de que quizá su carrera profesional no tiene que estar ligada al mundo del periodismo. Sino al de la escritura de libros.

26 de noviembre de 2016

Gilmore Girls: invierno y primavera



Cuando llevas tanto tiempo esperando una cosa, las esperanzas puestas en ese producto son casi siempre inversamente proporcionales al resultado final de este. Todos queríamos la vuelta de las Gilmore, y es una vuelta de lo más clásica. Puro Gilmore Girls, con sus secundarios, su estructura intacta, con episodios más largos pero sin grandes alteraciones narrativas, y una trama que se va desenvolviendo poco a poco, al menos en los dos primeros capítulos de esta cortísima temporada.

Spoilers sobre Invierno y Primavera.

Lo más remarcable del primer episodio es ver a Lorelai y a Rori, comprobar como están y que todo sigue intacto. Queríamos ver a Lorelai con Luke y queríamos ver a una Rori más independiente y con menos miedos. También queríamos ver cómo había aceptado Emily la muerte de Richard y si el puzzle encajaba. Y lo hace.

Al final las chicas Gilmore son 3, por mucho que sólo las dos más jóvenes se lleven el crédito en las portadas. Lo que hace que la serie sea un éxito es el factor generacional. Yo, y muchos de los que crecimos con la serie, nos podemos identificar con Rory. Éramos unos adolescentes en los 2000 y ahora hemos pasado por la universidad, cursos y másteres para encontrarnos con un vacío existencial y darnos cuenta que la búsqueda de un trabajo que llene nuestras ambiciones no es nada fácil y que nuestra odisea en lo sentimental es un fracaso, cuando no pasa nada si ocurre en la veintena y sí ya en la treintena.

Lorelai tiene la crisis del nido vacío, y su relación con el amor de su vida está bastante estancada. He visto a una Lorelai mucho menos divertida, sin amistades y viendo como la muerte de su padre le golpeaba mucho más duro de lo que pensaba. Lorelai también tiene una crisis de existencia, quiere tener hijos, saltarse el paso generacional a la edad adulta y Luke le pone los pies en el suelo demasiado rápido.

Interesantísimo el viaje de Emily, que ha perdido la mitad de su vida y debe aceptar su nueva situación. Complicada para alguien que se apoyaba tanto en el otro. Emily no ha sabido perdonar a Lorelai sus errores de la adolescencia y están todavía marcados a flor de piel, no pueden llevar una relación normal. Es una relación disfuncional que, aunque lleve parches, siempre lo será. Y eso es lo que hace al relato tan rico, tan real. Las relaciones personales no se arreglan tras una conversación.

Estos dos primeros episodios sientan las bases de lo que está por venir. El primero te vuelve a presentar al pueblo, sus personajes y su dinámica, pero es verdaderamente con el segundo cuando te dan ganas de ver más. De ponerte el tercero y cuarto, porque quieres saber esas cuatro palabras finales. Y que ningún capullo te las reviente por twitter, y porque sabes que la cosa va a ir a más.

21 de noviembre de 2016

Que veo, que sigo y que me está gustando



Lo sé, el blog está paradísimo. Mis ganas de escribir en él últimamente no surgen y este ha sido el parón más grande en sus casi ocho años de existencia. El mundo del audiovisual cambia y mi dedicación tampoco puede ser tan frecuente, cada vez menos. No obstante, hoy quiero hacer un repaso a todo lo que he ido viendo durante este tiempo y haré unas breviews (al más puro estilo Satrian) sobre las series que he terminado o sigo ahora mismo. Tendrán spoilers, pero puedes ir saltando de una a otra si hubiera alguna que no te interese. Comenzamos.

10 de octubre de 2016

Westworld: Despertar del oscuro letargo



La serie de HBO es la que más va a dar, y está dando, que hablar esta temporada. Su misteriosa atmósfera, la mezcla entre el western y el modernismo y su guion cautivador han hecho de ella un referente para la blogosfera. Si aún no la has visto, o si te apetece saber que opinan los mejores críticos de diferentes blogs, este es tu momento:

Truthkills: El reparto está increíble, es uno de los puntos fuertes de la serie, junto a los diálogos cómo nos tiene acostumbrados Jonathan Nolan, más allá todas las ramificaciones éticas, filosóficas […] Destino, sueños, rutinas y cambios se entremezclan en el ecosistema cerrado y corrupto, donde los humanos dan rienda suelta a sus peores perversiones y los androides sufren el yugo de ser unos muñecos esclavos.

2 de octubre de 2016

El viaje para descubrir lo que somos



La apuesta más fuerte de la temporada en lo que se refiere a series por parte de la NBC es, sin lugar a dudas This is Us, un drama (dramón/dramedia/ejercicio de coaching según el momento) en el que tres personas que comparten cumpleaños se encuentran en tres momentos vitales definitivos en su vida. Cumplen 36 años.

Y supongo que ahora en el siglo XXI cumplir los 36 supone la nueva mayoría de edad o que, simplemente, se es un adulto. Con 36 años una persona debe tener claro de dónde viene y que quiere para el resto de su vida. La serie refleja ese punto de inflexión, ese punto de angustia vital por descubrir quién somos y, sobretodo, a donde nos lleva la vida.

14 de septiembre de 2016

Netflix pasa a ser otro estudio más



Con Netflix todos tuvimos un noviazgo maravilloso. Al principio la relación con el gigante del streaming era pura pasión, House of Cards y Orange is the New Black eran dos soplos de aire fresco en la ficción, y nosotros pensábamos que todo iba a seguir así.

No lo fue, y en un movimiento bastante acertado, la compañía empezó a diversificar contenido y a tener ofertas para otro tipo de público con ficciones que no valían la pena o que, eso, directamente no nos interesaban al tener otro target en el que no estábamos incluidos. Hasta ahí todo bien. Una compañía se debe a sus resultados y, si tiene la suficiente potencia económica, necesita contentar a todos sus clientes, aunque eso nos alejara de la (preconcebida) idea de que seguirían creando series premium.

15 de agosto de 2016

Stranger Things no es tan buena



No como la han encumbrado en este primer mes que lleva online, ni muchísimo menos.

La premisa es divertida y muy ochentera, la atmósfera es original y bastante bien llevada y las actuaciones están muy conseguidas, con la excepción de, claro está Winona, pero no es la serie de la temporada, al menos no en cuanto a tramas, ni efectos especiales, ni factor cómico o dramático.

Dicho esto, creo que el éxito de la serie reside en que funciona maravillosamente bien en el target al que va dirigida, que es el de los nacidos a finales de los setenta y principios de los ochenta. Encaminada principalmente a ellos porque vivieron la época y fueron testigos de primera mano de las películas infantiles y juveniles que se estrenaron en aquel entonces y de las que tanto bebe Stranger Things. Y es por esto que el poder de la nostalgia gana a otros tantos factores que podría debatir aquí y que nunca superarían al primero.

19 de julio de 2016

Ver Friends 22 años después



Es, sin duda, la sitcom más reconocida de la televisión. Algunos nos sabrán que es The Big Bang Theory o Modern Family pero no creo que haya nadie que no conozca Friends. Bien sea por su impacto cultural, por las múltiples reposiciones en Canal +, Cuatro o cadenas de cable, lo que es evidente es que esta serie fue un fenómeno en España y en gran parte del globo y, no hay nadie que no se haya asomado a este rincón de Nueva York aunque sea siquiera un minuto.

A mí nunca me había importado mucho la serie, primero generacionalmente, porque cuando empezó su emisión no tenía edad para entenderla, y luego porque en diferentes re-emisiones nunca pude cogerla desde el principio. Así y todo y siendo un espectador pasivo sí tenía nociones sobre el carácter de los personajes y sabía grosso modo quién acababa liado con quién.

11 de julio de 2016

Qué hacer con el bombo: The Americans



Keri Russell se ha pasado la mayoría de la cuarta temporada de The Americans detrás de mesas, encimeras y diferentes objetos poco manejables, como cestas de la ropa o boles para la ensalada, pero sobre todo, se ha pasado la temporada enfundada en abrigos, a cada cual más largo y aparatoso. Este es la séptima entrega de qué hacer con el bombo.

4 de julio de 2016

La gente muere, los secretos no.



Así reza el eslogan promocional de la segunda temporada de Bloodline, igual de electrizante que ese “No somos mala gente, pero hicimos algo terrible”, aunque si algo tiene esta segunda tanda de episodios es que el estilo de la serie, y sus características formales quedan intactas.

Spoilers hasta el episodio 23.

20 de junio de 2016

Cómo hacer frente a una pérdida



La cuarta temporada de Orange Is the New Black es el salto definitivo a la madurez de una serie que deja de un lado la comedia para, convertirse irremediablemente en un drama carcelario pequeños tintes cómicos, y ahí está la clave, que la balanza se desestabiliza hacia el drama.

Spoilers sobre la cuarta temporada de la serie de Jenji Kohan.

El factor sorpresa se ha perdido, pero eso es algo evidente en cualquier cuarta temporada de una serie. A cambio, tenemos a nuestros personajes completamente dibujados y con sus pasados delineados. Sabemos por qué están allí y a que banda pertenecen, sólo falta repartir las cartas.

Y las jugadas están distribuidas en tres grandes arcos que vertebran el cuarto año de la ficción. La primera consta de tres episodios, y se entretiene en desvelar y cerrar las cuentas pendientes que quedaron sueltas el año anterior. La segunda, que transcurre del cuarto al undécimo episodio funciona como caldo de cultivo que va desarrollándose muy poco a poco hasta llegar al clímax, al final del episodio 12 y sobre todo en el 13 donde todo acaba explotando en un, como no, cliffhanger, que no sé si termina de funcionar del todo.

Los primeros episodios están marcados por el asesinato que perpetran Vause y Lolly y la paranoia en la prisión que crea esta última. Es el personaje de Laura Prepon el que carga con todas las incertidumbres y el peso de la responsabilidad de haber matado a una persona, hecho que le persigue y atormenta durante toda la temporada.

La segunda parte está protagonizada por los nuevos guardias de la prisión y sobre todo, la irrupción de Piscatella, que intentará imponer su dudosa ética laboral en un empeño por diezmar cualquier iniciativa de las presas, que sufren un colapso entre bandas cuando Piper toma represalias contra las latinas en su negocio de los tangas usados. Al final, Piper no es la cruda y sanguinaria presa que ella pretende y cuya imagen quiere desprender. Y esas represalias devueltas serán demasiado duras para ella.

La tercera parte nos lleva a la desafortunada muerte de Poussey y las asquerosas tácticas de la corporación que gestiona la cárcel. Esto hace que las presas, clamando justicia por su compañera, emprendan una rebelión que queda en pausa, al mejor estilo Jenji Kohan en Weeds. La manzana no cae lejos del árbol.

Por ello comentaba lo de la estabilidad de la ficción, que deja de sorprender. Quizá esperábamos algo más grande, rompedor. Y es que tras visionar Vis a Vis parece que estas presas sean hermanitas de la caridad comparadas con las del thriller español. Comparar no tiene sentido, pero la falta de adrenalina es quizá uno de los factores que más echo de menos esta temporada.

Eso sí, el factor binge-watching sigue intacto, y como no te des cuenta, habrás visto 6 episodios sin pestañear.

12 de junio de 2016

La familia, ese núcleo duro.



Si algo nos queda claro tras terminar la cuarta temporada de The Americans es eso, todo se hace por y para la familia. Las decisiones que tomamos, como actuamos y nos comportamos frente a la sociedad.

Spoilers a partir de este momento.

Solidez es el adjetivo más acertado cuando hablamos de este maravilloso drama. Y alegría al enterarse de que tendremos dos temporadas más y un final como Dios manda, que no me fiaba, ni lo hago, de FX desde lo de Damages.

La temporada se ha articulado alrededor de dos grandes acciones. Primero la ejecución de Nina, totalmente inesperada para mi, pero que daba por terminada una trama que, realmente, no daba más de si. Un paso inteligente por parte de los guionistas, que continúan arriesgándose en sus elecciones. El otro punto de inflexión llegaría con Martha, y esa maravillosa Alison Wright regalándonos los momentos más frágiles de la serie. Su personaje podía resultar cansino a veces, pero su salida de The Americans ha sido tan potente que la ha dejado, incluso, un poco descabezada en una trama final bastante anticlimática, con cosas que quizá no terminaban de interesarnos tanto pero que nos dejan con diatribas muy interesantes de cara al próximo año.



Principalmente el hecho de ¿Volvemos a casa? y ¿Volvemos con nuestros hijos?. Al final Philip (con sus tonterías de seminario”) y Elizabeth (con sus gabardinas) solo son capaces de mirar por sus hijos, y aunque cada vez dudan más de su trabajo y motivaciones, están muy cómodos en América y dudo mucho que quisieran volver a su madre patria, por mucho que arrastrar a sus hijos hacia un país que saben muy diferente a EEUU tampoco sea la mejor opción.

Paige continúa con su evolución hacia una nueva agente de la KGB y su coqueteo con el hijo de Stan comienza a saltar todas las alarmas. Alarmas en posición para que todo estalle al inicio de la próxima temporada.

Mención aparte para las insulsas apariciones de una liadísima Margo Martindale en la temporada, donde aparece en dos escenas alejadas sin ningún tipo de importancia. También para el embarazo de Keri Russell (del que habrá una entrada próximamente) y que ha hecho que la actriz se pase más de media temporada con la gabardina puesta y detrás de los objetos más variopintos.