26 de noviembre de 2016

Gilmore Girls: invierno y primavera



Cuando llevas tanto tiempo esperando una cosa, las esperanzas puestas en ese producto son casi siempre inversamente proporcionales al resultado final de este. Todos queríamos la vuelta de las Gilmore, y es una vuelta de lo más clásica. Puro Gilmore Girls, con sus secundarios, su estructura intacta, con episodios más largos pero sin grandes alteraciones narrativas, y una trama que se va desenvolviendo poco a poco, al menos en los dos primeros capítulos de esta cortísima temporada.

Spoilers sobre Invierno y Primavera.

Lo más remarcable del primer episodio es ver a Lorelai y a Rori, comprobar como están y que todo sigue intacto. Queríamos ver a Lorelai con Luke y queríamos ver a una Rori más independiente y con menos miedos. También queríamos ver cómo había aceptado Emily la muerte de Richard y si el puzzle encajaba. Y lo hace.

Al final las chicas Gilmore son 3, por mucho que sólo las dos más jóvenes se lleven el crédito en las portadas. Lo que hace que la serie sea un éxito es el factor generacional. Yo, y muchos de los que crecimos con la serie, nos podemos identificar con Rory. Éramos unos adolescentes en los 2000 y ahora hemos pasado por la universidad, cursos y másteres para encontrarnos con un vacío existencial y darnos cuenta que la búsqueda de un trabajo que llene nuestras ambiciones no es nada fácil y que nuestra odisea en lo sentimental es un fracaso, cuando no pasa nada si ocurre en la veintena y sí ya en la treintena.

Lorelai tiene la crisis del nido vacío, y su relación con el amor de su vida está bastante estancada. He visto a una Lorelai mucho menos divertida, sin amistades y viendo como la muerte de su padre le golpeaba mucho más duro de lo que pensaba. Lorelai también tiene una crisis de existencia, quiere tener hijos, saltarse el paso generacional a la edad adulta y Luke le pone los pies en el suelo demasiado rápido.

Interesantísimo el viaje de Emily, que ha perdido la mitad de su vida y debe aceptar su nueva situación. Complicada para alguien que se apoyaba tanto en el otro. Emily no ha sabido perdonar a Lorelai sus errores de la adolescencia y están todavía marcados a flor de piel, no pueden llevar una relación normal. Es una relación disfuncional que, aunque lleve parches, siempre lo será. Y eso es lo que hace al relato tan rico, tan real. Las relaciones personales no se arreglan tras una conversación.

Estos dos primeros episodios sientan las bases de lo que está por venir. El primero te vuelve a presentar al pueblo, sus personajes y su dinámica, pero es verdaderamente con el segundo cuando te dan ganas de ver más. De ponerte el tercero y cuarto, porque quieres saber esas cuatro palabras finales. Y que ningún capullo te las reviente por twitter, y porque sabes que la cosa va a ir a más.