24 de junio de 2019

10 años después: Las mejores series de la década.


Aquí estoy. Más de un año después. Me fui sin despedirme, pero los blogs estaban muriendo y, esto no era lo fue. Cuando entro a ver los antiguos posts, me horroriza la redacción, pero me sonrojo al ver como ha cambiado la televisión (si aún es eso) desde hace casi once años.

En este post que cumplirá en meses los diez, hablaba de las mejores series de la década anterior. Este era mi top:

10. Alias.
9. The Big Bang Theory.
8. Six Feet Under.
7. The Office.
6. Weeds.
5. Buffy, The Vampire Slayer.
4. Gilmore Girls.
3. Lost.
2. Damages.
1. Battlestar Galactica.

Y diez años después he de deciros que no me arrepiento de nada. O casi. Quizá redistribuiría los puestos, no tocaría el top 6, eso sí. Y eliminaría The Big Bang.

¿Y por qué vuelves?

15 de octubre de 2017

Mindhunter: De oreja a oreja



Mindhunter es la nueva serie de moda. De una moda que durará 15 días. O 20.

Lo digo porque me da la sensación de que estamos ante una nueva y buena serie, que está fabricada y tiene todos los ingredientes para ser eso, una buena serie. Un slow-burn, como la llaman los americanos, que no es más que una serie de lenta.

Algo lento puede ser increíblemente bueno si llega a un fin, o un gatillazo si, al llegar el final de temporada se queda en lo estético. Muchos han comparado este fin de semana a la serie como una Mad Men de psicópatas, y claro, Mad Men tenía mucho de estético, pero no se quedaba en la superficie, rascaba mucho más allá. Para el espectador que quisiera encontrar, claro.

9 de octubre de 2017

Episodio final





Libre de Spoilers

Esos han sido mis pensamientos ante el final de mi comedia favorita en emisión. Una rara avis que me ha maravillado durante estos últimos años y me ha hecho disfrutar como ninguna otra sitcom ha sabido hacer. Ninguna otra, ni de cerca.

Episodes quizá no es para todos los públicos, porque tiene un humor más british que el típico americano al que muchos están acostumbrados, pero creo que quizá ha sido la mezcla entre ambos mundos, el hablar sobre la televisión y la locura que se está viviendo en el terreno de las networks y la ficción, y la unión de tres muy buenos actores, lo que ha hecho que esta serie fuese tan redonda.

Desprejuiciada, sin tópicos, con unos guiones inteligentes y muy cómicos, y todo escrito por solo sus dos creadores, que le han inferido un espíritu lleno de running gags con un pulso meticuloso.

Este es un post de amor hacia la serie, no voy a contar tramas ni como el final se hace perfecto. Solo sé que podría haber visto muchas más temporadas, que se despide en plena forma y que ¡Cómo he disfrutado de esta serie durante sus 5 temporadas! y ¡Qué lástima que se acabe ya!

24 de septiembre de 2017

Ver Dawson’s Creek 20 años después



Era una terrible cuenta pendiente que tenía en el cajón desde hace años. Era una serie que quería ver, pero que también me daba rabia, sobre todo por haber sido la niña mimada de la extinta TheWB y toda la publicidad que se llevaba. Sabía algunas cosas de la serie, pero no que pasaba en ella ni por qué la gente adoraba a Katie Holmes. Ahora lo sé. Y también sé que, aunque algo haya terminado hace 14 años… los spoilers siguen siéndolo, así que no leas nada si tienes intención de verla o estás a medias.

Escribo tras ver el final de la serie, ese final que te deja incomodo, apesadumbrado y que hace que el mal regusto que te dejan las dos últimas temporadas sea agridulce. La serie mantuvo un listón bastante digno durante sus tres primeras temporadas, supo aguantar el tirón en la cuarta, pero tras la muerte del padre de Dawson todo fue cuesta abajo, y muy cuesta abajo durante la quinta y toda la sexta, si obviamos algún episodio suelto y, como no, los tres capítulos finales.

¡Se queda con Pacey! Ya lo había oído, pero no quería que fuese cierto, por mucho que me sorprenda a mí mismo yo era #TeamDawson, y es que cuando la serie estaba en emisión solo leía que Dawson era un peñazo y que el personaje de Pacey le robaba la serie. Es cierto que el personaje de Dawson era pesado, condescendiente y monótono, pero el de Pacey también estaba bastante encaminado al cliché.  Al final el muelle de Dawson es el muelle de todos los demás menos de él, básicamente porque su historia es la de los que le rodean, y sobre todo Joey, el alma de la serie y de la que yo, también me he enamorado. El triángulo en la ficción se convertía en cuadrado ante la televisión.

Bromas aparte, la serie me ha hecho disfrutar bastante, y también desesperarme. Esos adolescentes que hablan como treintañeros redichos y que, bueno, no se comportan como adolescentes. A pesar de esto, había alma, y un buen lugar para desarrollarla y, aunque a veces no parezca tan importante, unos actores bastante solventes.

Me gusta que, a pesar del paso de los años, y de la época en la que está rodada, no sea una serie que caiga en lo fácil, ni que pase de puntillas ante la adolescencia. Me ha gustado que hable de cómo aprovechar el tiempo y del crecimiento personal. Desde un desamor de juventud, hasta la muerte de un progenitor, pasando por la búsqueda de tu alma gemela o la pérdida de la amistad. Es una metáfora, pero al ser adultos perdemos una parte de las amistades que teníamos, o la forma con la que la conocíamos. Y ese vacío, el vacío que dejamos con alguien con quien hemos compartido cosas que nos definen tanto, es un vacío grande.

El no querer esperar sentado a que la vida se acabe, el querer saberlo ya. Esa es la clave.

19 de julio de 2017

La muerte se lleva en la sangre



En abril de este mismo año se estrenaba en Channel 4 una miniserie llamada Born to Kill, un drama de 45 minutos sobre un adolescente huérfano de padre que comienza a tener actitudes un poco raras, extrañas y alejadas de la imagen de adolescente convencional y servicial al que tenía acostumbrado a su madre, una típica enfermera con poca personalidad y, al parecer, sumisa.

La serie se ve en un soplido, son solo cuatro episodios, y su duración hace de ella un placer que puede disfrutarse de una o dos sentadas. Básicamente es una película de 3 horas fragmentada en formato televisivo para adaptarse a, eso mismo, ser emitida de forma semanal.

Donde reside la novedad es en el tipo de historia que cuenta, ¿Es la psicopatía un rasgo hereditario? y ¿Puede pasar de padres a hijos, aunque los últimos no los hayan conocido?

Me pareció muy interesante el viaje a los infiernos del protagonista, Sam Woodford, y como su personalidad va descarrilando conforme pasan los minutos, casi de manera hipnótica, pero sin la impresión de ser nada acelerado. Cuidad con la carrera de Jack Rowan porque estoy seguro que va a empezar a trabajar en proyectos cada vez más importantes, su carisma y su interpretación son las que llevan el peso de la trama en casi todas las escenas de la miniserie.

Quizá el final no entraba dentro de mis expectativas, por lo previsible que resulta, hubiera preferido otro, pero no seré yo quien os spoilee, mejor podéis descubrir esta pequeña joya vosotros mismos.