Quiero ser breve, porque supongo
que es la última vez que hablaré sobre la serie en el blog, la última porque
creo que desde este punto dejo de prestarle atención, y porque este año no ha
estado a la altura, ni muchísimo menos.
Spoilers sobre la
tercera temporada de Homeland
La serie lo tenía muy difícil tras
una desbaratada segunda temporada donde todo era meter más y más carbón a una
caldera que ya no lo soportaba. La rapidez en la quema de las tramas puede ser
un elemento trepidante en el momento pero, irremediablemente, deja al
espectador en desasosiego a largo plazo, más si cabe cuando las ideas empiezan
a ser cada vez más rocambolescas e imposibles.
Es cierto que ninguna serie es verosímil,
porque una serie necesita entretener y la verosimilitud al 100% no funciona,
pero habría que preguntarse que tanto por cien de verosimilitud se necesita
para que el espectador acepte las normas del juego. Incluso en la ciencia ficción
se ha de crear una cierta verosimilitud según la mitología de la serie que debe
ser fiel dentro de sus propios parámetros, y creo que ese ha sido el fallo de
Homeland, y por eso ha envejecido tan mal y pronto. Los excesos.
Es el Kurt Cobain de las series,
y lo digo así de claro. Me parece que esta temporada ha pasado de ser desde descafeinada
a un despropósito pasando por locura, vuelta a descafeinada y finalmente una
contención de daños, una reagrupación que era inevitablemente lo único que se
podía hacer para intentar salvar el barco y poder darle escapatoria hacia una nueva
historia.
Es evidente que los guionistas
han hecho lo más sensato, eliminar a Brody y sacudir los cimientos de la serie
para empezar una nueva historia en la cuarta temporada. A mí que no me esperen,
no me interesa, yo creo que ya he visto todo lo que tenía que ver de Homeland. No
se si estaréis de acuerdo conmigo, pero la historia de Carrie no da más de sí.
Y la faceta interpretativa de Damian Lewis ha sido lo peor,
de lo peor, de lo peor.









