La caída del negocio en la
sindicación de las series está haciendo peligrar cada vez más el sistema
televisivo norteamericano, y es la irrupción de, como no, Netflix y las
diversas plataformas online como Hulu las que se llevan las culpas.
Por si alguien no lo entiende lo
explicaré rápido. Las 5 cadenas en abierto que operan en EEUU programan en su
parrilla series que les cuestan alrededor de 3 millones de dólares por
episodio, dinero que les es imposible recuperar vía publicidad o merchandising
en la gran mayoría de los casos, siendo solo rentables al ser vendidas a las
innumerables emisoras de cable que necesitan de programación enlatada para
llenar sus diferentes horarios.