19 de julio de 2016

Ver Friends 22 años después



Es, sin duda, la sitcom más reconocida de la televisión. Algunos nos sabrán que es The Big Bang Theory o Modern Family pero no creo que haya nadie que no conozca Friends. Bien sea por su impacto cultural, por las múltiples reposiciones en Canal +, Cuatro o cadenas de cable, lo que es evidente es que esta serie fue un fenómeno en España y en gran parte del globo y, no hay nadie que no se haya asomado a este rincón de Nueva York aunque sea siquiera un minuto.

A mí nunca me había importado mucho la serie, primero generacionalmente, porque cuando empezó su emisión no tenía edad para entenderla, y luego porque en diferentes re-emisiones nunca pude cogerla desde el principio. Así y todo y siendo un espectador pasivo sí tenía nociones sobre el carácter de los personajes y sabía grosso modo quién acababa liado con quién.

11 de julio de 2016

Qué hacer con el bombo: The Americans



Keri Russell se ha pasado la mayoría de la cuarta temporada de The Americans detrás de mesas, encimeras y diferentes objetos poco manejables, como cestas de la ropa o boles para la ensalada, pero sobre todo, se ha pasado la temporada enfundada en abrigos, a cada cual más largo y aparatoso. Este es la séptima entrega de qué hacer con el bombo.

4 de julio de 2016

La gente muere, los secretos no.



Así reza el eslogan promocional de la segunda temporada de Bloodline, igual de electrizante que ese “No somos mala gente, pero hicimos algo terrible”, aunque si algo tiene esta segunda tanda de episodios es que el estilo de la serie, y sus características formales quedan intactas.

Spoilers hasta el episodio 23.

20 de junio de 2016

Cómo hacer frente a una pérdida



La cuarta temporada de Orange Is the New Black es el salto definitivo a la madurez de una serie que deja de un lado la comedia para, convertirse irremediablemente en un drama carcelario pequeños tintes cómicos, y ahí está la clave, que la balanza se desestabiliza hacia el drama.

Spoilers sobre la cuarta temporada de la serie de Jenji Kohan.

El factor sorpresa se ha perdido, pero eso es algo evidente en cualquier cuarta temporada de una serie. A cambio, tenemos a nuestros personajes completamente dibujados y con sus pasados delineados. Sabemos por qué están allí y a que banda pertenecen, sólo falta repartir las cartas.

Y las jugadas están distribuidas en tres grandes arcos que vertebran el cuarto año de la ficción. La primera consta de tres episodios, y se entretiene en desvelar y cerrar las cuentas pendientes que quedaron sueltas el año anterior. La segunda, que transcurre del cuarto al undécimo episodio funciona como caldo de cultivo que va desarrollándose muy poco a poco hasta llegar al clímax, al final del episodio 12 y sobre todo en el 13 donde todo acaba explotando en un, como no, cliffhanger, que no sé si termina de funcionar del todo.

Los primeros episodios están marcados por el asesinato que perpetran Vause y Lolly y la paranoia en la prisión que crea esta última. Es el personaje de Laura Prepon el que carga con todas las incertidumbres y el peso de la responsabilidad de haber matado a una persona, hecho que le persigue y atormenta durante toda la temporada.

La segunda parte está protagonizada por los nuevos guardias de la prisión y sobre todo, la irrupción de Piscatella, que intentará imponer su dudosa ética laboral en un empeño por diezmar cualquier iniciativa de las presas, que sufren un colapso entre bandas cuando Piper toma represalias contra las latinas en su negocio de los tangas usados. Al final, Piper no es la cruda y sanguinaria presa que ella pretende y cuya imagen quiere desprender. Y esas represalias devueltas serán demasiado duras para ella.

La tercera parte nos lleva a la desafortunada muerte de Poussey y las asquerosas tácticas de la corporación que gestiona la cárcel. Esto hace que las presas, clamando justicia por su compañera, emprendan una rebelión que queda en pausa, al mejor estilo Jenji Kohan en Weeds. La manzana no cae lejos del árbol.

Por ello comentaba lo de la estabilidad de la ficción, que deja de sorprender. Quizá esperábamos algo más grande, rompedor. Y es que tras visionar Vis a Vis parece que estas presas sean hermanitas de la caridad comparadas con las del thriller español. Comparar no tiene sentido, pero la falta de adrenalina es quizá uno de los factores que más echo de menos esta temporada.

Eso sí, el factor binge-watching sigue intacto, y como no te des cuenta, habrás visto 6 episodios sin pestañear.

12 de junio de 2016

La familia, ese núcleo duro.



Si algo nos queda claro tras terminar la cuarta temporada de The Americans es eso, todo se hace por y para la familia. Las decisiones que tomamos, como actuamos y nos comportamos frente a la sociedad.

Spoilers a partir de este momento.

Solidez es el adjetivo más acertado cuando hablamos de este maravilloso drama. Y alegría al enterarse de que tendremos dos temporadas más y un final como Dios manda, que no me fiaba, ni lo hago, de FX desde lo de Damages.

La temporada se ha articulado alrededor de dos grandes acciones. Primero la ejecución de Nina, totalmente inesperada para mi, pero que daba por terminada una trama que, realmente, no daba más de si. Un paso inteligente por parte de los guionistas, que continúan arriesgándose en sus elecciones. El otro punto de inflexión llegaría con Martha, y esa maravillosa Alison Wright regalándonos los momentos más frágiles de la serie. Su personaje podía resultar cansino a veces, pero su salida de The Americans ha sido tan potente que la ha dejado, incluso, un poco descabezada en una trama final bastante anticlimática, con cosas que quizá no terminaban de interesarnos tanto pero que nos dejan con diatribas muy interesantes de cara al próximo año.



Principalmente el hecho de ¿Volvemos a casa? y ¿Volvemos con nuestros hijos?. Al final Philip (con sus tonterías de seminario”) y Elizabeth (con sus gabardinas) solo son capaces de mirar por sus hijos, y aunque cada vez dudan más de su trabajo y motivaciones, están muy cómodos en América y dudo mucho que quisieran volver a su madre patria, por mucho que arrastrar a sus hijos hacia un país que saben muy diferente a EEUU tampoco sea la mejor opción.

Paige continúa con su evolución hacia una nueva agente de la KGB y su coqueteo con el hijo de Stan comienza a saltar todas las alarmas. Alarmas en posición para que todo estalle al inicio de la próxima temporada.

Mención aparte para las insulsas apariciones de una liadísima Margo Martindale en la temporada, donde aparece en dos escenas alejadas sin ningún tipo de importancia. También para el embarazo de Keri Russell (del que habrá una entrada próximamente) y que ha hecho que la actriz se pase más de media temporada con la gabardina puesta y detrás de los objetos más variopintos.

22 de mayo de 2016

The 100 se queda en el concepto



El tercer año de la serie de TheCW ha sido una decepción, en tramas, planteamiento y desarrollo del arco principal de la temporada. Una lástima, porque la idea era buena, buenísima, pero claro, la ejecución deja mucho que desear, y eso que solo lleva 45 episodios emitidos.

Spoilers de toda la temporada.

Cuando empezó The 100 parecía una serie ligerísima más de TheCW, no lo era y nos sorprendió, nos esperanzó. Sus audiencias nunca fueron buenas, pero el recorrido de su primera, y buena parte de su segunda temporada nos hacía presagiar que algo grande pasaba con ella. Algo que se ha ido diluyendo mientras que superhéroes con tramas “oscuras” llenaban la parrilla del canal con muchísimo más éxito y calado que esta adaptación de una trilogía literaria que dejó hace mucho tiempo de parecerse a su fuente madre.

La decepción es más fuerte cuando vemos como las tramas se encadenan sin ningún tipo de concierto y se van quemando etapas de forma tan acelerada que se pierde cualquier tipo de verosimilitud. Yo soy de los que piensa que cuando una serie abraza su mitología es cuando verdaderamente empieza a crearse un perfil respetable ante la audiencia, pero no a toda costa.

La idea de la ciudad de la luz era estimulante, todo nos recordaba incluso a lo mejor de BSG, con esa ALIE apareciendo con su vestido rojo y su gesto imposible. Nada más lejos de la realidad, puesto que 16 episodios después hemos visto como se desvirtuaban las muertes de los personajes y sus recorridos vitales. Estos son veletas que cambian con cada decisión que toman y que se pasan de un bando a otro en una guerra que nunca acaba y que llega a ser cansina, carente de ningún transfondo lógico. Lo épico debe llevar un mensaje detrás.

Si a eso le unimos la polémica entre el actor Ricky Whittle y Jason Rothenberg ya tenemos montado el drama. Desde luego las declaraciones del actor tienen muchísimo sentido, dejando al showrunner en una posición bastante incomoda.

Veremos que ocurre en la cuarta temporada, una tanda de episodios que tiene dos frentes abiertos bastante interesantes. El ultimátum de la tierra, que tiene unas cabezas nucleares a punto de estallar, y la deshumanización de una Octavia que cegada por la revancha es capaz de matar a Pike a sangre fría.