30 de noviembre de 2014

Shonda no lo inventó, fue Spelling.



Ding Dong! ¿Acaso nadie sabe que Shonda Rhimes no ha inventado la Pepsi cola?

Para quien no lo sepa Shonda es una señora millonaria de mediana edad, negra (que le encanta remarcarlo) y dueña de los jueves en la cadena ABC con quizá las tres series más petardas del panorama internacional, tres culebrones, con tramas disparatadas, teorías locas, cliffhangers sacados de la manga y saltos del tiburón que se suceden uno tras otro. Igual de locas como adictivas.


¡Ding Dong! Sí, Aaron Spelling inventó todo esto 40 años antes, en la misma cadena y para el mismo target de audiencia.




Aaron Spelling también pertenecía a una minoría, era judío, y también tuvo muy difícil triunfar en un mundo en el que tenía todas las de perder, pero él dio al público lo que buscaba y quería, y lo mismo está haciendo Shonda. Ahora sí, ella es mucho más pesada, insistente y consciente de lo que ha conseguido, nos lo recuerda cada día en twitter, nos dice que la homosexualidad está bien, nos dice que ser negro y protagonizar una serie está muy bien, y nos dice que ser una mujer negra y protagonizar una serie está muy pero que muy bien. ¡Cállese señora Rhimes! Ya lo sabemos, hemos ido  a la escuela y la universidad, no necesitamos sus lecciones.

Ahí está la diferencia, creo que luchar por lo que uno cree es lo más maravilloso del mundo, creo que deben haber protagonistas negras, blancas y asiáticas, hombres blancos, negros y de cualquier color posible siempre y cuando exista talento, pero no necesito a nadie que me diga lo que está bien o mal. No, no y no.

Usted hace series para el divertimento de los espectadores, usted fabrica unos caramelos para la mente que fueron patentados hace mucho tiempo, no nos dé lecciones de nada. Él no lo hizo.

2 comentarios:

Dids dijo...

¿Qué puedo decir? BRAVO. Me ha encantado la entrada, concisa, directa al grano y muy muy afilada.

Puede que Shonda sea demasiado consciente de si misma, y lo cierto es que todo lo que nos trae es un LOCURON de mucho cuidado.

Grey la deje allá por su séptima temporada, y la cosa es que sus primeras temporadas me parecen muy buenas, pero claro lo que vino después ya es que habría que inventar un nuevo idioma para describirlo.

Scandal, no me llamá lo más mínimo, pero ¡Ay! con How to get away with murder me tiene enganchada, aunque solo sea productora, me entretiene como pocas.

Pero si, lo cierto es que esta mujer no inventó nada, lo que si ha sabido hacer es convertir esos caramelos para la mente en droga dura. De esa de la que ni puedes ni quieres salir.

Un saludo compañero, y déjame felicitarte otra vez por la entrada. ¡Muy buena!

seriéfilo dijo...

Dids: Es que no quería andarme por las ramas, la verdad es que Shonda es muy consciente de lo que hace, a que tipo de público lo dirige y que lo suyo es droga dura de la mala, de la que disfrutas mucho pero luego no te acuerdas de nada.

Y el referente está claro, Spelling daba al público lo que demandaba y eso lejos de ser algo malo es buenísimo.

Lo que pasa es que a Shonda se le ha subido el éxito a la cabeza y dar clases de moral desde el púlpito no es lo más recomendable, creo yo.

Mil gracias por el comentario, me encanta porque le ha sacado mucho brillo a la entrada.