3 de diciembre de 2012

El enemigo está ahí fuera.



The Walking Dead ha terminado la primera mitad de su tercera temporada refrendándose como el mayor acierto en la historia de AMC en cuanto a críticas y espectadores, logrando crear un éxito masivo y siendo el drama con el mejor rating de 18 a 49 años de la televisión americana.

La serie no sólo no se resintió con la salida de su creador sino que ha ido, a base de golpes de timón y de tramas bien hiladas, superándose en cada episodio hasta llegar al clímax en su winter finale.

Spoilers sobre la tercera temporada de la serie.



He seguido The Walking Dead desde el principio, aunque a mi ritmo, y a partir de la segunda temporada empezó a parecerme una de las pocas propuestas interesantes que hay ahora mismo en la parrilla. No soy el único, 10 millones de espectadores americanos lo hacen, y esa es sin lugar a dudas mi gran sorpresa. Que una serie de cable básico, con una premisa tan incómoda, con unos temas tan escabrosos y con una violencia que roza muchas veces la arcada atraiga a tanto público es señal de que se está haciendo algo bien.



Todos sabemos que la serie tiene errores de casting, Andrew Lincoln tiene menos carisma que una patata cocida, y doña Sarah nunca ha sido un portento precisamente, pero a pesar de la falta de química de los protagonistas se ha sabido ensamblar un buen número de secundarios a los que, gracias a Kirkman, se les puede ir dando billete sin mayor preocupación.

Y eso es lo que me gusta de la serie, esta temporada parece que no importa quemar tramas para el entretenimiento del espectador, lo hace Homeland, lo hace Revenge y también lo hace esta. Además se arriesga a perder personajes en el transcurso de la serie cuando todavía no ha llegado a 30 episodios. ¿A quién no le sorprendió la muerte del personaje de Lori? Yo desde luego no he leído el cómic, pero si alguien me dice que la protagonista femenina de una historia muere en el capitulo veinti-tantos lo trato de enajenado para arriba. Bueno, todo puede ser un golpe de efecto, Sarah Wayne Callies tiene experiencia con sus anteriores muertes televisivas, ¿Los zombis saben enviar cabezas por correo? 



Otro acierto es la elección de un villano marcado claramente desde el principio. Oye, yo soy el que siempre dice lo de las áreas grises y que no hay villanos ni héroes, pero quizá una serie de este estilo lo necesite, al igual que un culebrón con Victoria Greystone o una serie de espionaje con Abu Nazir. Villanos con todas las palabras, no se si esta es la temporada de los malos, pero no me negareis que ayuda de forma bárbara a cohesionar las historias aunque nos carguemos un poco la verosimilitud ¿no?

Yo sé que esta serie no es para todo el mundo, a la gente le puede costar entrar, acostumbrarse a las vísceras, al rebanamiento de cabezas, a las muertes sádicas de personajes y al hecho de que los verdaderos enemigos no seas los zombis, sino los humanos que quedan vivos en el mundo, pero mientras sigan con este esquema, las tramas avanzando y la renovación de personajes, me quedo con mi serie post-apocalíptica de referencia, que oye, el género está muy mal desde que se fue Galactica, sino echadle un vistazo a Falling Skies o a Revolution. Señores productores ejecutivos, cuídennos más…