Con la seguna temporada de Transparent, Jill Soloway consigue
cuajar definitivsmente su serie y consolidarla a cambio de llevar a los
personajes a lugares donde nunca habían tenido que enfrentarse con bastantes
aciertos y algún que otro tropezón más que evidente.
La primera temporada de esta
dramedia fue un soplo de aire fresco por su temática. Bien es cierto que esta
segunda tanda es la que me ha permitido conocer a todos sus personajes e
intentar entenderlos, pero también parece menos redonda respecto a la anterior,
más apresurada en un guión que a veces no termina de ser consistente con
personajes que, a priori, son muy empáticos pero puestos a analizar acaban
siendo muy egoístas. Con razones o sin ellas.
