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13 de septiembre de 2011

Endourage

Spoilers sobre la season finale.

8 años y 96 capítulos ha durado el bromance más adictivo de la televisión. Se terminó Entourage, en la pantalla pequeña almenos, con un sobre-exceso de almíbar, pero bueno que más da, todos felices.

La sensación que tenía al ir viendo episodio tras episodio esta temporada no era ni mucho menos la de final, era la de otra temporada más, adictiva, simplona, pero con unos diálogos y unos personajes que levantan cualquier tipo de imperfección que encontremos. Está claro que no le pedimos lo mismo a Broadwalk Empire o a Damages que a Entourage pero dentro del estándar de una y otra si que esperamos unos mínimos ¿no?


La sensación se acentuó a ver el penúltimo episodio, ya que esperaba fuera mucho más intenso, cosa que no ha llegado hasta el final, quizá un poco precipitado, muy almibarado como hemos dicho, pero que deja con muy buen cuerpo al espectador que lleva ocho años observando a estos personajes. ¿Sabéis cual ha sido la última frase de Drama? La frase que cierra la serie, sin contar con el pequeño epílogo es -We better find something to fuck in Paris.-, despedida marca de la casa.

Hablando del epílogo y del capitulo en general sale a relucir quienes han sido los protagonistas absolutos de la serie. Ari primero, por la construcción del personaje sobrepasado, ambicioso, malhablado, homófobo pero entrañable, y que al final decide dejarlo todo por su familia y su mujer, romántico, un poco cursi y muy hollywoodiense ¿Pero qué hay más hollywoodiense que esta serie?


E en segunda posición con todo el drama con Sloan y todos los chicos dispuestos a que estos dos acaben juntos. No sé porque el personaje ha triunfado de esa manera, quizá por ser el más equilibrado y por la necesidad que un personaje coherente llevara las tramas principales, aunque eso haya supuesto dejar las demás historias en un segundo plano.

En segundo plano Drama al que le sonríen las cosas profesionalmente acompañado de un Turtle millonario y Vince enamorado y dispuesto a ayudar a todos sus amigos sea como sea. Lo mínimo que haría cualquier superestrella vamos…


Entourage cuenta la levedad del ser, con sus dobles sentidos, sus entretenidas tramas y con unos personajes perfectamente definidos que nos han entretenido a base de bien durante 8 años. ¿Qué más podríamos pedirle?

26 de julio de 2011

Hogar, dulce hogar.

La entrada contiene spoilers de la 8ª season premiere de Entourage.

El pasado Septiembre Entourage decía adiós dejando a un Vince que había bajado a los infiernos de la mano de la pornstar Sasha Grey, adicto a la cocaína, al alcohol y las fiestas, y siendo descubierto con la primera de estas.

Ahora vemos como tras pasar 90 días en rehabilitación vuelve a un lugar donde parece que todo está igual que siempre. Y es que aunque el personaje de Vince sea el que menos trama consistente aporta a la serie lo cierto es que todo gira alrededor de él.

Fundamentalmente hemos podido ver en esta season premiere como se hielan las cosas entre E y Vince ¿A quién no le ha pasado que la relación con su mejor amigo no se ha enrarecido? E da con la clave de forma inteligente, los negocios no pueden mezclarse con la amistad, y aunque Vince siempre dice que la relación fuera del trabajo siempre va primero es cierto que ambas se entremezclan y es inevitable que se salga perjudicado de ello.

Drama se muestra sobreprotector con su hermano, que parece ser no va a sufrir por las consecuencias de su drogadicción frente a la prensa, Turtle no aporta nada, mientras que Ari está mucho más comedido que de costumbre, y es que el machazo de su mujer no nos lo esperábamos, y la sobria actuación de Jeremy Piven, siempre sobreactuado por las características de Ari tampoco. Por algo se habrá llevado tantos Emmys…

Atención al cameo de John Galecki, que se muestra diametralmente opuesto al geek de Leonard, hace una referencia a Roseanne y deja plantado a E en mitad de una entrevista porque le llama una modelo de Victoria Secret que se quiere follar.

Por lo demás, sigue siendo Entourage después de todo, conversaciones entre hombres, fiestas con tías buenas y descubrir lo difícil que es ir a una fiesta sin tomarte una cerveza con alcohol. Han pasado 90 episodios pero todo fluye a las mil maravillas. Es el principio del fin de la serie, sólo quedan 7 episodios y avisan que todo se vuelve mucho más adulto y trascendental. Habrá que ver si el incendio de la casa sirve para traer un soplo de aire fresco a la vida de estos personajes.

4 de septiembre de 2010

Sunday Sex Night.


HBO nos ha deleitado otro verano más con 3 producciones muy diferentes entre sí, pero que se encuentran a la vanguardia de sus respectivos géneros, son trendys, nada pretenciosas y con el sexo como uno de los motores explícitos, de una forma u otra, en sus tramas.

Spoilers de Hung, True Blood y Entourage. Y atención, porque las imágenes son muy explícitas. 
 
Hung es sin lugar a dudas la más mediocre de las tres, y la que recurre al sexo más a menudo, hay que recordar que su premisa nos cuenta la vida de un profesor de instituto que debe prostituirse para sobrevivir ayudado de una polla descomunal y una chula inexperta. ¡Cosas que pasan!
 
La dramedia, tiene muchas posibilidades pero no termina de explotar todas sus tramas, se queda a medio camino, y eso que tiene buenos personajes e interpretaciones más que decentes pero el riesgo asumido no es, ni de lejos, proporcional al de True Blood ni otras muchas series de la HBO. Su visionado es fácil, las tramas no son completamente irreales y acaba de ser renovada por una tercera temporada, cosa que ha causado sorpresa en la prensa americana especializada; es cierto que sus ratings no son para echar cohetes, normalmente obtiene un promedio de 2,5 millones de espectadores, pero si se queda con la mayoría del arrastre que le proporciona Entourage.
Su moderado presupuesto le ayuda a sobrevivir entre grandes producciones de mayor renombre, pero basar una serie en una cosa que el espectador no ha podido ver todavía es cuanto menos extraño. Imaginar que en Weeds nunca nos hubieran enseñado una de las bolsitas de marihuana con las que trapicheaba Nancy o que en Dexter no pudiéramos ver como el protagonista asesina a sus victimas. Y no es cuestión de puritanismo, estamos en HBO y los desnudos femeninos abundan, como muestra un botón.

True Blood continua con los depravados y más extraños actos sexuales vistos en la televisión, aunque la mayoría de veces mucho más recatados a la hora de enseñar carne que sus dos compañeras de parrila. Mucho se ha criticado a este fenómeno mediático, pero es en su tercera temporada cuando ha conseguido un ritmo envidiable y una trama completamente disfrutable, quizá es porque todavía no había puesto la carne en el asador, pero tras una anodina segunda temporada esta está siendo de lo más adictiva. Con sus fallos y sus rocambolescas tramas, pero rozando de cerca lo que desde un primer momento estaba buscando.
 
True Blood es el verdadero éxito de la noche con una media que ronda los 5,5 millones de seguidores, dato que va aumentando semana tras semana, a la vez que aumenta el sadismo de algunas tramas, la sangre, el sexo sucio y el depravado mundo de fantasía, donde ahora podemos encontrarnos desde cambiaformas y hombres lobos hasta vampiros que soportan mejor la luz del sol gracias a hadas. Si, las tetas saltarinas de Anna Paquin son ahora un hibrido, entre ser mitológico y ser humano. Eso sí que mola.
 
Entourage enfrenta la recta final de su historia, lleva siete años siendo un escape absoluto, una caja de Filipinos que se están acabando, pero, esta última temporada está levantando ampollas. Los críticos han puesto el grito en el cielo, un protagonista adicto a la vicodina, que está coqueteando seriamente con las drogas y sale con una actriz porno parece no gustar a todo el mundo como el referente de la fama Hollywoodiense que llega a ser, pero dejando a los criticos a un lado ( que es donde deben estar) si es cierto que la trama se está volviendo más oscura, como Doug Ellin reconoce, y es que renovarse o morir es la máxima para esta serie que sigue coqueteando con el sexo como uno de los principales motores, sin llegar más lejos, durante esta temporada E se hace a la idea de mantener relaciones anales con su prometida y Turtle es incapaz de dar la talla en la cama porque su novia lleva el sexo completamente depilado.
Anécdotas a parte, lo que parece sugerir esta penúltima temporada de Entourage en sus capítulos finales es ni más ni menos que la caída de dos grandes, la bajada progresiva a los infiernos de Ari, después de años y años de excesos y chantajes emocionales y el hundimiento progresivo de Vincent, gracias en parte a Sasha Grey, cuya actuación podríamos calificar de aceptable, aunque no sorprendente. A la vista está, y es poético.

¿Qué es lo mejor de los Domingos?

11 de octubre de 2009

El secreto de Entourage.


Parece mentira pero Entourage acaba de terminar su sexta temporada, y sigue fresca como una lechuga, igualita que el primer día.

Comenzó su andadura como una serie menor al estar eclipsada por el final de Sex And The City y las arrolladoras últimas temporadas de Six Feet Under y The Sopranos, y es que, por formato es digna sucesora de la serie de las chicas neoyorquinas sin complejos, eso sí, dejando de lado tanto lipstick y potenciando el aftershave, eso si, usando uno de estos suavitos que hasta le gustan a tu novia.


Es que claro, vivir a la sombra es difícil ¿Pero qué ocurre cuando eres la última superviviente de tu época? Que todo se convierte en ventajas. Entourage ha hecho bandera de las tramas sencillas pero elaboradas, de los personajes estereotipados pero bien definidos y de la máxima de “keep it simple” para ofrecernos un divertimento sin complejos durante doce semanas al año.

No hay que olvidar que esta serie es también de la cosecha del 2004, buen año, pero creo que sin duda, es la que mejor ha envejecido, si echamos un vistazo a la trama tras el final de temporada vemos como todo está prácticamente en el mismo lugar que lo dejamos hace uno, dos o tres años, porque tanto Vince como E, pasando por Turtle o Drama las han pasado de todos los colores, pero por arte de birlibirloque siempre terminan saliendo airosos de todas. Luego tenemos a Ari y a Lloyd que forman una de las parejas cómicas más divertidas de la televisión, a lo destroyer. Y es que Jeremy Piven es un monstruo interpretativo de pies a cabeza, donde esté él que se quite Neil (aunque seguro que alguién después de leer esto se pase maldiciendo mi nombre per saecula saeculorum), y es que ¿Quién no quiere a un Ari cada vez más desaforado y fuera de sus casillas?


Luego tenemos al protagonista menos protagonista de la historia de TV, con permiso de Josh Radnor, que es Adrian Grenier y su Vincent Chase, su personaje fluctúa a la deriva desde casi el primer momento, y esta temporada ya ha sido de órdago, incluso Turtle ha tenido más trama que él, porque sabemos que muy buen actor no es, pero yo si fuera él me lo haría mirar por que tiene a cinco Paceys saboteando su interpretación. Una jodienda.

Y es que tanto House, Grey’s Anatomy, Desperate Housewives e incluso Lost han dado síntomas manifiestos de agotamiento en diferentes etapas de su emisión, mientras que Entourage parece estar envasada al vacío y ultracongelada, porque por esta parte aún no huele, claro que son solo seis horas de serie al año, pero seis horas pensadas, planteadas y bien desarrolladas, que mirad sino el pequeño bache que ha tenido Weeds este año, del que seguro doy fe en unos cuantos meses que se ha recuperado.


Eso sí, el verano que viene sigo teniendo una cita con este fiel grupo de amigos que por una vez, no me complica la existencia y me hace pasar 28 minutos semanales de puro american dream.

20 de julio de 2009

Entourage, la levedad del ser.

¡El grupo ha vuelto y viene a por todas! Pensaba desde mi profunda ignorancia que Entourage era la serie más menospreciada de la TV, una producción que no ha hecho excesivo ruido, que ha vivido el ocaso de las series doradas de su cadena madre HBO y que ha sobrevivido, no nos engañemos, gracias al periodo de renovación y vacas flacas que parece, se empieza a remontar.


Entourage es un serie ligera, fresca, divertida y con un factor culebrón en su fondo que hace que realmente enganche, por que no vamos a negar que lo hace con su historia continuada y bien tramada, pero es que es lo mejor que le pueda pasar a una serie, mucho tiempo para su desarrollo y una coherencia que no suele verse en las grandes networks.


Me alegré sobremanera al leer los post que escribieron tanto Nahum como Van Hessa y la forma de defender una producción que no tiene el nombre que debería, aunque los académicos la nominen año tras año, quizá por que el nivel de la comedia haya bajado drásticamente los últimos 5 años o quizá realmente por que se lo merece.


No pude recomendaros Harper’s Island aunque fuese un placer culpable en toda regla y me divirtiese mucho, pero esta sí, aquí hay chicha y de la buena, por que si a veces el guión se resiente en determinados momentos las actuaciones son siempre excelentes. No entiendo esa tirria global hacia Jeremy Piven y sus constantes victorias en unos Emmy’s que este año le han jugado una mala pasada, por que a Piven para quererlo hay que conocerlo, y a drama y la soberbia interpretación de un Kevin Dillon que lleva hasta la más absoluta absurdez un personaje muy al estilo de Michael Scott en The Office, todo eso aunque la actuación más floja venga de la paradójica mano del actor Adrian Grenier que suele desentonar bastante a la altura de sus compañeros.


Y que nadie me venga con el cuento barato de que “es Sex And The City con chicos”, por que a parte de la duración de cada episodio se parecen como un huevo a una castaña, por que no hay que olvidarse que Showtime no es la pionera en dramedias de 30 minutos, ni mucho menos, antes de Weeds o Californication HBO ya había probado esa lucrativa fórmula con mucho éxito.


Con la sexta temporada ya comenzada y un montón de episodios en la reserva Entourage es el mejor refrescante para las tardes veraniegas o cualquier ratito distendido que uno tenga, su pócima es bien fácil, un toque de comedia, la desgarradora crueldad de Hollywood, la superficialidad más cotidiana y la levedad del ser que la posicionan como uno de los referentes de HBO, que no HB-Over. Ya no.