14 de septiembre de 2016

Netflix pasa a ser otro estudio más

Con Netflix todos tuvimos un noviazgo maravilloso. Al principio la relación con el gigante del streaming era pura pasión, House of Cards y Orange is the New Black eran dos soplos de aire fresco en la ficción, y nosotros pensábamos que todo iba a seguir así.

No lo fue, y en un movimiento bastante acertado, la compañía empezó a diversificar contenido y a tener ofertas para otro tipo de público con ficciones que no valían la pena o que, eso, directamente no nos interesaban al tener otro target en el que no estábamos incluidos. Hasta ahí todo bien. Una compañía se debe a sus resultados y, si tiene la suficiente potencia económica, necesita contentar a todos sus clientes, aunque eso nos alejara de la (preconcebida) idea de que seguirían creando series premium.

15 de agosto de 2016

Stranger Things no es tan buena



No como la han encumbrado en este primer mes que lleva online, ni muchísimo menos.

La premisa es divertida y muy ochentera, la atmósfera es original y bastante bien llevada y las actuaciones están muy conseguidas, con la excepción de, claro está Winona, pero no es la serie de la temporada, al menos no en cuanto a tramas, ni efectos especiales, ni factor cómico o dramático.

Dicho esto, creo que el éxito de la serie reside en que funciona maravillosamente bien en el target al que va dirigida, que es el de los nacidos a finales de los setenta y principios de los ochenta. Encaminada principalmente a ellos porque vivieron la época y fueron testigos de primera mano de las películas infantiles y juveniles que se estrenaron en aquel entonces y de las que tanto bebe Stranger Things. Y es por esto que el poder de la nostalgia gana a otros tantos factores que podría debatir aquí y que nunca superarían al primero.

19 de julio de 2016

Ver Friends 22 años después



Es, sin duda, la sitcom más reconocida de la televisión. Algunos nos sabrán que es The Big Bang Theory o Modern Family pero no creo que haya nadie que no conozca Friends. Bien sea por su impacto cultural, por las múltiples reposiciones en Canal +, Cuatro o cadenas de cable, lo que es evidente es que esta serie fue un fenómeno en España y en gran parte del globo y, no hay nadie que no se haya asomado a este rincón de Nueva York aunque sea siquiera un minuto.

A mí nunca me había importado mucho la serie, primero generacionalmente, porque cuando empezó su emisión no tenía edad para entenderla, y luego porque en diferentes re-emisiones nunca pude cogerla desde el principio. Así y todo y siendo un espectador pasivo sí tenía nociones sobre el carácter de los personajes y sabía grosso modo quién acababa liado con quién.

11 de julio de 2016

Qué hacer con el bombo: The Americans



Keri Russell se ha pasado la mayoría de la cuarta temporada de The Americans detrás de mesas, encimeras y diferentes objetos poco manejables, como cestas de la ropa o boles para la ensalada, pero sobre todo, se ha pasado la temporada enfundada en abrigos, a cada cual más largo y aparatoso. Este es la séptima entrega de qué hacer con el bombo.

4 de julio de 2016

La gente muere, los secretos no.



Así reza el eslogan promocional de la segunda temporada de Bloodline, igual de electrizante que ese “No somos mala gente, pero hicimos algo terrible”, aunque si algo tiene esta segunda tanda de episodios es que el estilo de la serie, y sus características formales quedan intactas.

Spoilers hasta el episodio 23.

20 de junio de 2016

Cómo hacer frente a una pérdida



La cuarta temporada de Orange Is the New Black es el salto definitivo a la madurez de una serie que deja de un lado la comedia para, convertirse irremediablemente en un drama carcelario pequeños tintes cómicos, y ahí está la clave, que la balanza se desestabiliza hacia el drama.

Spoilers sobre la cuarta temporada de la serie de Jenji Kohan.

El factor sorpresa se ha perdido, pero eso es algo evidente en cualquier cuarta temporada de una serie. A cambio, tenemos a nuestros personajes completamente dibujados y con sus pasados delineados. Sabemos por qué están allí y a que banda pertenecen, sólo falta repartir las cartas.

Y las jugadas están distribuidas en tres grandes arcos que vertebran el cuarto año de la ficción. La primera consta de tres episodios, y se entretiene en desvelar y cerrar las cuentas pendientes que quedaron sueltas el año anterior. La segunda, que transcurre del cuarto al undécimo episodio funciona como caldo de cultivo que va desarrollándose muy poco a poco hasta llegar al clímax, al final del episodio 12 y sobre todo en el 13 donde todo acaba explotando en un, como no, cliffhanger, que no sé si termina de funcionar del todo.

Los primeros episodios están marcados por el asesinato que perpetran Vause y Lolly y la paranoia en la prisión que crea esta última. Es el personaje de Laura Prepon el que carga con todas las incertidumbres y el peso de la responsabilidad de haber matado a una persona, hecho que le persigue y atormenta durante toda la temporada.

La segunda parte está protagonizada por los nuevos guardias de la prisión y sobre todo, la irrupción de Piscatella, que intentará imponer su dudosa ética laboral en un empeño por diezmar cualquier iniciativa de las presas, que sufren un colapso entre bandas cuando Piper toma represalias contra las latinas en su negocio de los tangas usados. Al final, Piper no es la cruda y sanguinaria presa que ella pretende y cuya imagen quiere desprender. Y esas represalias devueltas serán demasiado duras para ella.

La tercera parte nos lleva a la desafortunada muerte de Poussey y las asquerosas tácticas de la corporación que gestiona la cárcel. Esto hace que las presas, clamando justicia por su compañera, emprendan una rebelión que queda en pausa, al mejor estilo Jenji Kohan en Weeds. La manzana no cae lejos del árbol.

Por ello comentaba lo de la estabilidad de la ficción, que deja de sorprender. Quizá esperábamos algo más grande, rompedor. Y es que tras visionar Vis a Vis parece que estas presas sean hermanitas de la caridad comparadas con las del thriller español. Comparar no tiene sentido, pero la falta de adrenalina es quizá uno de los factores que más echo de menos esta temporada.

Eso sí, el factor binge-watching sigue intacto, y como no te des cuenta, habrás visto 6 episodios sin pestañear.